No vi pasar mi vida por delante de mis ojos. En realidad no vi nada además de un montón de colores moviéndose rápidamente, pero se sintió como la caída más larga del mundo. Y entonces estoy en el suelo con una sustancia pegajosa en todo mi cabello y cara. Un poco cae en mis labios y los lamo, pero no puedo evitar hacer una mueca por el sabor. Sip, allí se fue mi hambre.- ¿Estas bien? – Miro hacia arriba y allí está Sebastián con preocupación llenando sus ojos. Me ofrece su mano para levantarme y la tomo sin pensar en ello.
- Esto no sabe tan bien como pensé – Murmuro mirando hacia abajo a mi ropa que se está manchando rápidamente con el jugo en el que caí.
Mi brazo comienza a temblar y miro hacia arriba para ver a Sebastián riendo silenciosamente, mi brazo moviéndose porque su mano aun esta entrelazada con la mía, la preocupación cambiando por humor ahora que ve que estoy bien.
- Me alegro de que pienses que es gracioso.


