INESPERADOSolo quería que dejara de hablar.
Solo eso. Sus palabras se sintieron como mil patadas en mi estomago. No debería importarme. Sé que no debería. Ella apenas me conocía. Pero estaba demasiado cerca de la verdad. Un segundo yo estaba sorprendido de que ella siquiera estuviera hablándome y al siguiente todo dentro de mí se tensa.
Me muevo tan rápido que estoy seguro de que ella no lo ve venir. Sus ojos oscuros se amplían de tamaño cuando tomo ambas muñecas con mis manos y las inmovilizo entre nosotros. La ira arde dentro de mí, pero hay otros sentimientos que no quiero reconocer, sentimientos que son extraños para mí y que hacen que mi corazón lata frenéticamente al estar tan cerca de ella.